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Anoche recién soñé yo contigo

A noche recién soñé yo contigo.  Sueño etéreo, de vientos y colores  siluetas de luz y de esperanza  lleno de este amor que compartimos.  Recuerdo claramente el contenido.  Tu mirada anunciaba los albores  de la intensa y fresca primavera  plena de matices y prodigios.  Déjame comprometer mis sentidos,  en la cálida presencia de tu voz,  en la cadencia de tu latido.  Deseo que en estos, los labios míos   quede siempre la memoria de un beso  de tu entrega, del sueño el testigo.  ---- Para ti.

Sin titulo definitivo

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El corazón se inunda En el pozo de las lágrimas las lágrimas que derramo por mi y las que por mí no derramarás El dolor y la pena me miran con espanto se asombran de mi rostro que alguna vez sonrosado se encuentra por la desolación marcado Es sin duda culpa de la sombra del pasado el pasado que aun siendo pasado me persigue a los dorados campos del presente tiñendo de rojo mi esperanza pero no dejare que me gane la carrera porque sé y me comprometo ante los ojos del cielo que aun con el último aliento con la última palabra con el ultimo latido del corazón sumergido en el pozo del dolor volveré a ver brillar la luz del sol y a sentir su calor el calor que con su intensidad me haga olvidar la calidez que deje en el ayer.

Romance de la rosa y la espina

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¿Por qué clavas la espina en el corazón de la rosa? ¿Por qué el aguijón clavas en el centro de mi pecho? Inyectando poco a poco en mis venas Penetrando en mí sangre, el calor de la condena Mente y corazón están en guerra La cordura culpa al deseo de su tortura El deseo cree que su dulzura Empalaga la razón de la cordura El veneno que penetra hiere Duele por todos los que se quieren Lágrimas de agua caliente Se derraman por la profunda pendiente De tus ojos inundados de lacerante dolor Calla para siempre el beso que pugna por salir De entre mis labios suplicantes O dale salida al paraíso prohibido de ambrosía Que consigo lleva la espina…

El sueño perfecto. Tercera parte

Corrí y en ese momento sentí que a mis tobillos les nacían alas, porque el trayecto desde donde yo me encontraba hasta dónde estabas tú, no duró más que lo que dura un latido del corazón. Arrojé mis brazos alrededor de tu cuello y únicamente pude sentir cuando tú arrojaste los tuyos alrededor de mi cintura. En ese instante se encendió una llama ardiente que corrió por mis venas con la velocidad frenética con la que corren a encontrarse el fuego y la pólvora rumbo a su beso explosivo y fugaz. Me sentí clavada en aquel sitio como si hubiese sido atada con cables de acero y al mismo tiempo, ligera e ingrávida como una pluma. Mi estado era una burla descarada contra la fuerza de gravedad. Acalorada como una tarde de verano y fría como la mañana de Enero. Parecía que mi cuerpo en llamas respondía a la frescura de tu piel con la misma necesidad con la que recibe el árido desierto a una lluvia torrencial. Acerqué mi cara a la tuya y tu aliento me acogió como acoge la flor al ...

Te miro, te callas...

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T e miro, te callas Me llamas, me extrañas ¿Qué ha pasado entre nosotros que ha surgido una distancia velada? Las horas se dividen en minutos los minutos en segundos y los segundos en fragmentos mil sobre todo de color gris Días grises y tardes calladas noches que gritan, miradas que atrapan el misterio velado la muerte invisible la boca que calla las horas amargas y las lágrimas plateadas que adornan la noche estrellada la noche que grita, la noche que calla callada, shhh... en silencio ¡guarda silencio noche estrellada! Grito, silencio, murmullo, lamento componen de tu rostro el descontento Dios mio ¡rompe el silencio! con una sola de tus palabras... Te llamo, te extraño Me miras, me callo Lloramos por la ausencia del verano pasado.

El sueño perfecto. Segunda parte

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Estabas ahí, justo en el centro del enorme campo de mi imaginación y por un momento tuve la certeza de que conocías mis sentimientos, los asimilabas con la misma facilidad con la que se inhala el aire. Había un brillo en tus ojos, no un brillo cualquiera. Era el brillo de una mirada enamorada. Tus labios eran de un rosa profundo, apetecible, no un rosa cualquiera. Era el rosa de los labios que esperan impacientes un beso de amor. El viento despeinaba celoso tu cabello castaño y en medio de su violenta caricia podía percibir el delicado perfume que destilaba, no un perfume cualquiera. Era el perfume hipnotizante de la pasión. Tu voz. Esa composición de insoportable armonía que incluía todo tipo de sonidos: delicados y estridentes, amables y perturbadores, dominantes y de tierna súplica. Humor, tragedia y sarcasmo combinados en la proporción perfecta que dan como resultado esa voz tuya, suave e irresistible y saturada de desenfadada espontaneidad. Si tu voz hubiera sugerido que me...

El sueño perfecto. Primera parte

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N o sé exactamente si estaba dormida; tal vez estaba despierta o quizá estaba en medio de las dos fases, perdida en el limbo, a la salida del dominio de la realidad y a la puerta del reino de los sueños donde todo es posible. Es bastante difícil determinar dónde termina uno y comienza el otro, pero supongo que es en ese brevísimo espacio donde el tiempo es infinito y los escenarios cambian en un flujo continuo en el que se desarrolla mi visión maravillosa.   Sería una mentira decir que no sentía nada pues, por el contrario, todas las sensaciones que se pueda uno imaginar corrieron hacia mí como una estampida, como un torrente, como un diluvio o un huracán. Me envolvieron como envuelve la seda al cuerpo desnudo: suave y arrebatadoramente a la vez.